Sagas

En la antigüedad escandinava se llamaba saga a las pequeñas leyendas sobre seres heroicos, mitológicos, etc., como las que de hecho aparecen en las Eddas.

Los protagonistas, al igual que en en otras mitologías son los propios dioses o bien héroes legendarios en busca de tesoros o enfrentados contra el mal.

En particular en la mitología escandinava los dioses Thor y Loki son protagonistas de un buen número de sagas.

Posteriormente las sagas se consolidaran como un género literario propio, donde se contaran los hechos históricos de la época mediante personajes como los bardos o escaldos, guerreros, jefes de clan o simples campesinos incluso.

Los personajes, o el personaje principal, pueden ser inventados también, o reales, en cuyo caso el elemento histórico puede ser más o menos importante, incluso hasta predominar con claridad.

Aquí solo miraremos las sagas de carácter exclusivamente mitológico de las que veremos varios ejemplos.

Tyr y el lobo Fenris

El terrible lobo Fenris, junto a la serpiente Jörmungandr y a la diosa de la muerte Hel, fue uno de los monstruosos hijos del dios Loki y la gigante Angur.

Odín trató de domesticarlo mientras era un cachorro, y se lo llevó al Asgard. A Tyr se le encargó alimentar a la fiera, ya que era el único que se atrevía a acercarse a ella; así lo hizo, viendo cómo el animal crecía en tamaño y fiereza y no mejoraba en absoluto su conducta.

Entonces los doce acordaron sujetar al lobo con cadenas, para evitar que pudiera convertirse en un peligro para todos; pero las cadenas no servían de nada, Fenris las rompía con toda facilidad; así que los dioses pidieron a los elfos que hicieran algo indestructible.

Los elfos mezclaron los pasos de un gato, el celo del oso, la voz de los peces, saliva de pájaros, la barba de una mujer y la raíz de una montaña; con ella tejieron una cuerda irrompible, Gleipnir, que cuanto más se tiraba de ella más se apretaba.

Se fueron todos, dioses y lobos, a la isla de Lyngvi, para proponer a Fenris que probase su resistencia, cosa nada fácil, puesto que él recelaba de una tan sutil ligadura. Como los doce insistían, Fenris aceptó, a condición de que uno de ellos pusiera su brazo dentro de las fauces, para pagar por todos si algo salía mal.

Así que Tyr fue de nuevo el elegido y dejó su brazo a prueba dentro de la boca de Fenris, mientras que se le ataba el Gleipnir al cuello y a las garras.

El lobo estiró y estiró la atadura, pero ésta sólo se apretaba cada vez más; mientras tanto, los dioses reían, bueno no todos, pues Tyr perdió la mano derecha para los restos. El lobo aullaba furioso y los dioses le metieron una espada en la boca, para acallarlo; de la sangre que manó de su paladar brotó el río Von y allí quedó Fenris, esperando el día final, hasta que llegara el momento en que se rompiera su ligadura y fuera el tiempo de su venganza.

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Thor y la serpiente Midgard

Los dioses deseaban realizar una fiesta en la casa de Aegir, pero no podían conseguir la suficiente bebida ya que Aegir no disponía de un caldero lo suficientemente grande para preparar la cerveza. Pidió entonces a Thor que le buscara uno, pero nadie sabía donde podría conseguirlo, entonces Tyr le dio una idea:

“Al este de los ríos Elivagar, cerca de las fronteras del cielo, habita el sabio Ymer, y este que es mi padre, tiene una sólida caldera de un rast (milla) de profundidad. ¿Pensáis que podemos obtenerla?, dijo Thor Si, podemos obtenerla con alguna estratagema, contestó Tyr.

Entonces Thor tomó la apariencia de un muchacho y junto a Tyr viajaron hasta llegar a casa de Egil, donde dejaron a su cuidado las cabras y prosiguieron hacia el palacio de Ymer. Cuando llegaron Tyr encontró a su abuela, una gigante de 900 pies, pero su madre que era una bella mujer les ofreció bebidas y los aconsejó de que se escondieran bajo unas calderas, pues Ymer, su marido, era muy cruel con los extranjeros.

Cuando Ymer volvió de la pesca al anochecer su mujer lo estaba esperando para comunicarle que su hijo, el que habían estado esperando, estaba ahora en casa y que lo acompañaba el enemigo de los gigantes, Thor, e indicó hacia donde estaban escondidos. cuando Ymer miró la columna se partió y Thor quedó frente a Ymer, el cual hizo matar tres bueyes para ofrecerles una comida aunque no le agradaba la presencia de su enemigo.

Thor se comió dos el solo. A la mañana siguiente Thor observó que Ymer preparaba sus botas de pesca y le pidió acompañarlo, a lo que el gigante respondió que no, pero al insistir finalmente le dijo que buscara un cebo y fuera al bote, Thor fue donde estaba el rebaño y sacó el mejor toro de Ymer, le sacó al cabeza y volvió al bote, enseguida partieron, remaron mucho tiempo y al fin Ymer exclamó sorprendido por lo fuerza de Thor que si no se detenían entonces estarían en peligro de la serpiente Midgard, no obstante Thor siguió remando mucho más tiempo.

Cuando se detuvieron Ymer no tardó en pescar dos ballenas, Thor lanzó su caña con el cebo amarrado el cual llegó rápidamente al fondo, y logró engañar a la serpiente la cual quedó agarrada del anzuelo, Thor tiró tan fuerte que sus pies atravesaron el barco y llegaron al fondo del mar, desde ese momento Thor y la serpiente lucharon mientras ésta le tiraba mares de veneno, Ymer en su espanto comenzó a tiritar y palideció, rápidamente cogió un cuchillo cuando Thor blandía su martillo y cortó la cuerda de forma que la serpiente se sumergió en el mar nuevamente. Thor proporcionó tal puñetazo a Ymer que éste cayó de cabeza al agua.

Cuando regresaron al palacio, el gigante pidió a Thor demostrara nuevamente su fuerza, y le rogó que rompiera su vaso, Thor lo lanzó contra las columnas pero no se rompió, así que su amigo le dio el consejo de que lo tirara contra la frente de Ymer, pues era más dura que cualquier vaso, y así lo hizo Thor, el vaso se rompió y la frente del gigante quedó intacta.

Pero aun Thor debía sacar esa caldera fuera del palacio, ya Tyr lo había intentado dos veces, pero sin éxito, Thor con toda su fuerza de Aesir tomó la caldera y la subió a su cabeza, sus pies atravesaron el suelo de la sala, cuando vio una multitud de cabezas lanzándose contra él y entremedio la cabeza de Ymer, colocó la caldera sobre su hombro y blandió su martillo, enseguida masacró a todos los gigantes, volvieron entonces a la casa de Egil, el cual informó que una de sus cabras había muerto, así volvieron a la casa de Aegir y ya nada impidió dar la fiesta.

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Sleipnir

Según la mitología nórdica, la pared que encerraba a Asgard fue destruida durante una batalla entre los Vanir y los Aesir, saliendo de un ataque de los dioses vulnerables a un ataque de gigantes. Un día un constructor llamado Blast vino a Asgard y ofreció reconstruir la pared sólo si la Diosa Freya consentía en ser su esposa.

El pidió además el Sol y la Luna. Los Dioses querían la pared reconstruida, pero los términos indicados por el gigante eran indignantes. Sin embargo, el Dios Loki propuso una manera de retrasar al gigante y de conseguir siquiera una parte de la pared reconstruida.

Los Dioses convinieron el pago pedido por el gigante, pero sólo si el trabajo era terminado en tres estaciones o lo perdería todo. El gigante aceptó el trato pero con la condición de que lo dejaran usar su semental, Svadilfari, en la reconstrucción del muro.

El trabajo procedió mucho más rápidamente de lo que los Dioses se habían imaginado y comenzaron a preocuparse. El Dios Odín amenazó en matar a Loki si la pared era terminada dentro del plazo asignado. Loki se percató de que el caballo del gigante acarreaba mucho peso y se le ocurrió un plan para privar al gigante de su caballo.

Tomando la forma de una yegua joven, Loki, engañó al semental un momento, lo llevó al bosque y se cercioró de que permaneciera allí hasta el día siguiente.

Cuando Svadilfari volvió, su amo ya estaba demasiado retrasado como para terminar su trabajo. El constructor estaba tan enojado que reveló su forma verdadera y resultó ser un gigante de roca.

El Dios Thor al darse cuenta desapareció al gigante sólo con un golpe de su martillo, Mjøllnir. Meses después, Loki volvió a Asgard donde dio a luz un caballo de ocho patas, lo regaló a Odín y le dio por nombre Sleipnir. El caballo podía viajar por mar, tierra y aire y era más veloz que cualquier hombre o especie.

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Thor en el palacio de Uthgard

Retomando las aventuras de Thor, Loki y los criados de Thor en la tierra de los gigantes, tras su encuentro con Skrymir. Las narraciones de las Eddas dicen lo siguiente: Caminando Thor con sus compañeros, se toparon con una fortaleza tan alta que tuvieron que doblar el cuello sobre las espalda para verla en toda su longitud.

Una verja les cerraba el paso y Thor no consiguió abrirla, pero era tan grande que pudieron entrar por entre los barrotes.

Vieron una gran sala, y allí fueron.

En la sala había dos bancos en los que estaban sentados enormes hombres. Se dirigieron al Rey Utgard-Loki (sin relación aparente con el otro Loki), que tardó en mirarlos y lo hizo con una sonrisa burlona, adivinando quién era Thor y retándolos a exponer sus mayores habilidades, pues Utgard estaba seguro que entre su gente habría quien los superara en todo. Loki se adelantó y lanzó su desafío: Nadie podría comer más rápido que él.

Llenaron dos artesas de carne y llamaron a un tal Logi, y Loki comió la carne tan rápido como pudo, pero ¡en el mismo tiempo Logi devoró además los huesos y la artesa!

Entonces Thjalfi, el criado de Thor se ofreció para probar sus fuerzas haciendo una carrera con quien Utgard designara. Salieron a unas pistas y Utgard llamó a Hugi de los suyos. Echaron a correr, y Hugi iba tan por delante que dio la vuelta cuando Thjalfi aún no había salido. Utgard se burló diciendo que había visto hombres con pies más ligeros, y ordenó una segunda carrera, de tal manera que cuando Hugi fue y volvió, había la distancia de un tiro de flecha hasta su perseguidor Thjalfi. En una tercera carrera, para cuando Hugi llegó a la meta, Thjalfi aún no había llegado a la mitad.

Acabada esa competición, Utgard preguntó a Thor en qué quería competir, eligiendo Thor batirse en la bebida con cualquiera de los hombres de Utgard. Utgard ordenó que le trajeran un cuerno de bebida y le dijo a Thor: “Pensamos que beber bien este cuerno es hacerlo de un sólo trago, pero hay algunos hombres que lo terminan en dos tragos, y no hay ninguno que sea tan mal bebedor que no lo apure en tres...”

Thor miró el cuerno y no le pareció muy grande, aunque sí algo largo. Tenía mucha sed así que empezó a beber y dio un gran trago pensando que no tendría que volver a empinar el cuerno. Pero cuando se quedó sin respiración, dejó el cuerno y para su sorpresa ¡el nivel casi no había variado! “Creía que Asathor podría dar un trago mayor”, dijo Utgard. sin decir nada, Thor volvió a empinar el cuerno y bebió hasta la congestión, viendo que el extremo delgado no se empinaba todo lo que él hubiese querido.

Cuando miró el interior del cuerno, vio que el nivel había descendido menos que antes... “No podrás decir que eres tan grande como dicen los hombres si no das en otros juegos más que en éste”, se burló Utgard. Thor se enfadó, y bebió de nuevo tanto como pudo, pero volvió a comprobar que el nivel del cuerno no descendió. Como no podía beber más, entregó el cuerno.

Utgard lo desafió a probarse en otros juegos, y Thor intrigado aceptó. Utgard le ofreció que probase a levantar del suelo a su gato, algo que hasta los niños de allí conseguían. Era un gato grande, y Thor le puso la mano en la tripa y tiró para arriba, pero cuanto más subía la mano, más arqueaba el lomo el gato. Cuando Thor llegó tan alto como pudo, todo lo que consiguió es que el gato levantase una de sus cuatro patas.

“Tal como suponía, Thor es demasiado pequeño comparado con nuestros hombres”, se seguía burlando Utgard. “Tan pequeño como dices que soy, ¡que venga alguien a luchar conmigo!”, gritó Thor enfadado. Utgard dijo que entre todos sus hombres no había ninguno que fuese adecuado para luchar con Thor. A menos que Thor quisiera luchar con Elli, la vieja madrastra de Utgard, que había vencido a hombres más corpulentos que Thor.

Y así ocurrió que cuanto más empeño ponía Thor en derribarla, más firme permanecía la anciana. La vieja comenzó a hacerle presas, y Thor no tardó en hincar la rodilla. Entonces Utgard le pidió que cesaran la lucha, y como ya era de noche dio a Thor y a sus compañeros un sitio donde sentarse y allí pasaron la noche.

Al día siguiente, cuando se disponían a marchar Utgard les sirvió en la mesa comida y bebida, y después de eso los acompañó hasta fuera de la fortaleza, donde les confesó que ya se cuidaría él de que no volviesen por allí, pues había puesto a su pueblo en grave peligro, ya que Utgard se descubrió como Skrymir, y confesó que desde su encuentro les había causado alucinaciones: cuando Thor creía que le estaba golpeando la cabeza, Utgard confesó que le hubiese matado de acertarle, pero que en su lugar puso tres colinas que por los poderosos golpes de Thor quedaron convertidas en tres fosas.

Loki comió rápidamente, pero no podía vencer a Logi, que era el Fuego, y que quemó también la artesa. Thjalfi compitió contra Hugi, que era el Pensamiento, y era normal que no pudiese vencerle pues no hay nada más rápido. El cuerno del que bebió Thor tenía un extremo en el mar, y los sorbos de Thor hicieron que se produjese un reflujo que llaman “médanos”.

Y al ver como el gato levantaba la pata todos se asustaron, pues ese gato era la serpiente de Midgard, que rodeará toda la tierra y que Thor levantó hasta el cielo. Y en cuanto a la pelea contra la vieja, Elli era la Vejez encarnada, y nadie puede vencerla.

Así Utgard protegió su fortaleza con encantamientos para que nunca más la encontraran ni tuvieran poder sobre ella. Y cuando Thor oyó esta historia levantó iracundo el martillo dispuesto a aplastar a Utgard y a su fortaleza, pero habían desaparecido.

Thor y el gigante Skrymir

Cuenta Snorri que Ökuthor y Loki viajaban en el carro guiado por chivos de Thor y llegado el anochecer se resguardaron en la cabaña de un granjero. Una vez allí, Thor sacrificó a sus dos chivos, los despellejó y los llevó a la olla para cocerlos. Thor, Loki y la familia del granjero los comieron, pero Thor les advirtió que no dañasen los huesos, aviso que no escuchó uno de los hijos del granjero, que rompió un fémur con su cuchillo.

Thor ordenó a los campesinos echar los huesos en las pieles de los chivos. Por la mañana Thor se vistió, tomó al martillo Mjölnir y consagró las pieles de los chivos, que aparecieron entonces vivos de nuevo, más Thor se dio cuenta que uno cojeaba por tener el fémur roto, por lo cual Thor reprendió al campesino por haber sido su familia poco cuidadosos.

Al saber lo que el hijo del granjero había hecho, Thor “dejó caer las pestañas sobre sus ojos”, lo cual hizo por sí sólo que los campesinos se aterrorizaron y pidieran perdón, ofreciéndose a darle todo lo que tenían, pues Thor podía matar sólo con la mirada.

Thor, iracundo, apretó el mango de Mjölnir hasta que los nudillos se le pusieron blancos, más al ver su miedo se calmó y aceptó que el hijo y la hija de los granjeros se convirtieran de entonces en adelante en siervos suyos, y así Thjálfi y Röskva siguieron siempre a Thor.

Continuando el viaje hacia Oriente, llegaron al Jötunheim (la tierra de los gigantes) y al mar, y se embarcaron. Al tocar tierra, encontraron un enorme bosque por el que caminaron todo el día.

Al anochecer se resguardaron en una cabaña enorme, cuya puerta era tan ancha como la misma cabaña. A medianoche hubo un gran estruendo, la tierra tembló bajo ellos y la casa se estremecía. Encontraron una celda y allí se resguardaron mientras esperaban la llegada del día escuchando gruñidos y estrépitos.

Al amanecer, Thor salió martillo en mano y vio a un enorme hombre que dormía y roncaba fuertemente, explicándose así qué eran los ruidos de la noche. Thor se ciñó su cinturón, que aumenta su fuerza divina, pero en ese momento se despertó el gigante. Por una vez dudó Thor antes de golpear y le preguntó su nombre. Así descubrió que se llamaba Skrymir, y que la cabaña en la que se resguardaron era el guante del gigante y la celda el pulgar del guante.

Skrymir preguntó a Thor si querían acompañarle, a lo que el as respondió que sí . El gigante abrió su bolsa y comenzó a devorar su comida. Les preguntó que si querían juntar las provisiones, y aceptaron pues tenían pocas. Skrymir las guardó en su bolsa y echó a andar a grandes zancadas. Al anochecer les buscó refugio bajo un gran roble, y se echó a dormir invitándolos a comer lo que quisieran.

Thor intentó desatar la bolsa, pero increíblemente no pudo mover ni un nudo. Enfadado, se fue hacia donde dormía el gigante y le asestó un martillazo. Skrymir se despertó y preguntó si es que le había caído una hoja en la cabeza, si habían comido y si se iban a acostar ya, cosa que hicieron, aunque no pudieron dormir sin miedo.

A media noche, Skrymir se puso a roncar de tal manera que el bosque retemblaba. Thor se levantó molesto y le golpeó de nuevo hasta clavarle medio martillo en el occipucio. Skrymir se volvió a despertar y achacó el golpe a alguna bellota que le hubiese caído.

Thor, impresionado, le conminó a dormirse y se volvió a la cama. Cuando vio que el gigante dormía de nuevo le volvió a golpear en la sien, clavándole el martillo hasta el mango. Skrymir se despertó de nuevo y, frotándose la cabeza se quejó de los “pajarillos que habían echo caer sobre él alguna ramita”. Viendo a Thor creyó que ya era hora de levantarse.

Cogió su bolsa y continuó viaje, no sin antes recomendarles que si iban a la ciudad de Utgard no se hicieran los bravucones, pues allí había hombres que lo empequeñecían. Y cuentan que los Ases no le dijeron que esperaran volverlo a ver.

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La cabellera de Sif y el tesoro de los dioses

Un día por puro vandalismo Loki cortó la cabellera de Sif desde la raíz. Thor perdió la calma y estuvo a punto de darle una paliza, pero éste prometió ir donde los Elfos, diestros artesanos que forjarían una nueva cabellera de oro, la que crecería sobre su cabeza como su la hubiesen plantado en ella.

Entonces unos enanos le hicieron la cabellera a Loki, junto con un barco (Skidbadnir) y una lanza (Gungnir).

Loki estaba tan impresionado que imprudentemente apostó su cabeza a que los enanos no podrían volver a hacer tres cosas del mismo valor. El enano aceptó e inmediatamente se puso a trabajar, colocó una piel de cerdo en el horno y le dijo a su hermano, Brokk, que le diese sin parar al fuelle hasta que le dijese lo contrario.

Tan pronto Eitri salió del lugar una mosca se posó sobre el brazo de Brokk y comenzó a picar, éste no le prestó importancia y cuando volvió Eitri, abrió el horno y sacó un Jabalí con cerdas de oro que iluminaba la noche más oscura.

Colocó luego un lingote de oro y puso a Brokk a trabajar, otra vez apareció la mosca y comenzó a mordisquearle el cuello, pero éste nuevamente la ignoró y a llegar Eitri sacó del horno un anillo llamado Draupnir que cada nueve noches goteaba 8 anillos nuevos de igual peso.

La tercera vez puso hierro en el horno, la mosca mordía los párpados de Brokk de tal manera que la sangre entraba en sus ojos, entonces éste desucidó el fuelle.

Cuando Eitri regresó dijo que su trabajo casi se había arruinado y sacó el martillo, que por culpa de la mosca tenía un mango demasiado corto. El martillo jamás erraría el blanco y regresaría a manos del que lo arrojó, y aunque el mando fuese muy corto entraría en la camisa de un hombre. Odin, Thor y Freyr serían los jueces.

Loki le dio la lanza a Odin, la cabellera a Thor y el barco a Freyr. Luego le tocó a Brokk, le dio a Odin el anillo, a Freyr el jabalí y a Thor el mazo. Los dioses querían armas para defenderse por lo que consideraron el martillo como mejor regalo. Loki había perdido y debía pagar con su cabeza y a pesar de que trató de pagar un rescate por ella, no fue aceptado.

Loki huyó, pero Thor lo trajo de vuelta. Brokk estaba listo para decapitarlo, pero el dios tuvo una idea, podría perder su cabeza pero el cuello le pertenecía. Por eso en vez de cortárselo, le cosió la boca para en el futuro evitar su cháchara deslenguada.

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El príncipe Vran

Hace muchos años vivió un próspero rey, padre de siete nobles hijos, dignos de gobernar otros tantos reinos. El rey los amaba tanto que nunca se separaba de ellos.

Llegó el momento en que tuvieron edad de tomar esposa y los seis mayores fueron enviados a buscar a sus prometidas en otros reinos, también se les encargó traer a la futura esposa de su hermano menor.

Los seis príncipes partieron a caballo y recogieron a sus novias, pero estaban tan felices que olvidaron recoger a la de su hermano menor, Vran. Al pasar las seis alegres parejas por un triste castillo salió a recibirlos un gigante, al que llamaban Hagel. Este, indignado por la felicidad de los jóvenes los transformó en piedra a todos.

El rey y su hijo Vran esperaron durante un tiempo el regreso de los príncipes, pero tardaban tanto que el rey no tuvo más remedio que enviar al menor de sus hijos en busca de sus hermanos, a pesar de que le dolía tener que separarse del único hijo que ya le quedaba.

Mientras Vran cabalgaba buscando a sus hermanos encontró a un pobre cuervo hambriento. El bondadoso joven alimentó al animal con lo poco que tenía y este, agradecido, le prometió devolverle el favor cuando lo necesitara. No había avanzado mucho cuando vio a un salmón caído en la orilla, esforzándose para lanzarse de nuevo al agua. Vran lo recogió y lo soltó en el río. Muy adentrado en el bosque Vran encontró a un lobo moribundo gimiendo por comida.

Noble señor -lloró el lobo-, despedaza a tu caballo y dámelo de comer, a cambio te diré donde están tus hermanos.

Vran no se lo pensó dos veces y permitió que el lobo se comiese a su caballo a cambio de la información. Una vez hubo terminado, el lobo invitó al joven a montarse en su lomo y velozmente lo llevó al castillo de Hagel el gigante. El animal le aconsejó que buscase a la bella Vaitsi, la prometida del gigante, que vivía allí cautiva y que le ayudaría de buena gana.

Vaitsi recibió al joven y lo ocultó bajo su cama para que Hagel no pudiera descubrirlo. Juntos decidieron matar al gigante, pero para ello debería encontrar primero el corazón de la bestia. Cuando Hagel llegó a su casa, Vaitsi le preguntó tiernamente dónde se encontraba su corazón, a lo que él respondió que lo tenía oculto en el umbral de la puerta.

Al día siguiente los jóvenes excavaron la zona, pero allí no encontraron lo que buscaban; para ocultar lo que habían hecho Vaitsi cubrió de flores el umbral, diciéndole al gigante que era una señal de respeto a su corazón, que tanto amaba. Hagel rió y le dijo que estaba equivocada, ya que en realidad su corazón estaba oculto en el arcón de la casa.

Al día siguiente, cuando el gigante se había ido, Vran y Vaitsi rebuscaron el arcón, sin encontrar nada tampoco; la bella Vaitsi cubrió de nuevo con flores el desorden, como respeto al amado corazón de Hagel. Éste se echó a reír y le dijo que su corazón en realidad estaba muy lejos: en un pozo lejano, dentro del pozo había un pato, el pato guardaba un huevo, dentro de este huevo estaba el ansiado corazón.

En cuanto el gigante se durmió Vran aprovechó para salir de allí y a lomos de su compañero el lobo llegó al lugar donde se hallaba el pozo, pero para llegar a él tenían que entrar a una iglesia que estaba cerrada y las llaves estaban colgadas tan altas que no podía llegar. Pero el cuervo al que Vran alimentó acudió en su ayuda y bajo las llaves.

Una vez dentro Vran encontró el pozo y agarró al pato, pero el huevo que guardaba se resbaló y cayó al fondo. El salmón al que Vran ayudó nadó hasta el pozo y le devolvió el favor, recogió el huevo y se lo entregó al príncipe. Vran rompió el huevo y sacó el corazón del gigante, con sus propias manos lo apretó hasta destruirlo, de modo que Hagel murió.

Todos los que habían sido hechizados por el monstruo volvieron a su forma humana, y la bella Vaitsi quedó libre. Los príncipes y sus prometidas regresaron a su hogar, llevando Vran a Vaitsi como esposa.

El robo del martillo de Thor

Un día al despertar Thor se percató de que su martillo había sido robado, rápido acudió a Loki el que le dijo que quizás su martillo había sido raptado por algún gigante. De este modo pidió prestado el traje de plumas a Freya y partió volando al reino de los gigante, donde por efecto se encontraba su martillo que había sido tomado por Thrym, el rey de los gigantes.

Este no estaba dispuesto a entregarlo a menos que se le diera a Freya como esposa. Loki ideó un plan, que consistía en disfrazar a Thor con la ropa y el collar de Freya y colocarle un velo en la cara.Una vez en la tierra de los gigantes, Thrym ofreció un banquete en honor a su boda y al concretarse el matrimonio Thor se desprendió de su disfraz y agarró el martillo, Thrym suplicó piedad pero Thor no lo escuchó. El salón se llenó de truenos y relámpagos y Thor con su martillo dió muerte a Thrym y a los demás gigantes.

Odín y Mimer

En el canto de Vegtam, Odín va a ver a Hel, y pide a la profetisa que le muestre la suerte de su hijo Balder, pide también consejo a los manantiales más alejados del océano y escucha la voz del abismo. Algunos mitos hablan de Odín que deja su ojo en prenda a Mimer, otros relatan su conversación con la cabeza de Mimer.

La nueva Edda, tras haber dicho que la fuente de Mimer está situada bajo la raíz del árbol del mundo, Yggdrasil, que se extiende hacia Jötunheim, añade que la sabiduría y el espíritu están allí ocultos y que Odín un día fue a ver a Mimer y le pidió que le dejase beber del agua de la fuente. Consiguió beber, pero tuvo que dejar uno de sus ojos en prenda.

El Völuspá se refiere a eso así:

Estaba sentada aparte sola,(la Vala o profetisa) Cuando llegó este anciano Príncipe temido de los Dioses Y miró su ojo. La Vala dijo a Odín: ¿Qué querías preguntarme? ¡Odín! lo sé todo, Sé donde has hundido tu ojo En la pura fuente de Mimer. Cada mañana Mimer, bebe hidromiel De la prenda de Valfödr. ¿Ya lo comprendéis, o qué?

El ojo de Odín es el sol. La fuente de Mimer es el manantial más alejado del océano. El ojo de Odín, el sol, se hunde cada anochecer en el océano para buscar los secretos del abismo, y cada mañana Mimer bebe el hidromiel castaño dorado (la aurora). Cuando el alba colorea el mar de escarlata y carmesí, la blanca fuente de Mimer se convierte en dorada hidromiel; es entonces cuando Mimer, el guardián de la fuente de la ciencia, bebe en su cuerno de oro el claro hidromiel que se escapa de la prenda de Odín.