La cristianización de los pueblos nórdicos

Introducción

La cristianización llegó tarde a Escandinavia; casi un milenio tardó Jesús en desplazar a las antiguas divinidades nórdicas, Thor, Odin y Frej, de los altares escandinavos.

El cristianismo llegó a estas tierras a través de diversos canales, entre los que se puede citar a los misioneros francos y anglosajones que iniciaron el proceso de cristianización; la sede de Hamburgo-Bremen, a la que Roma asignó formalmente la tarea misionera en Escandinavia; los mercaderes procedentes de los países cristianos de Europa occidental y los vikingos que regresaban a sus países de origen tras haber participado en expediciones piratas contra los países ribereños del Atlántico.

Un buen número de estos vikingos se asentó de forma definitiva en Inglaterra o en Francia -Normandía- y después de cierto tiempo abrazaron el cristianismo, pero siguieron manteniendo fuertes lazos y contactos con sus parientes que habían quedado en Escandinavia. Es curioso constatar que al final fueron los aventureros vikingos quienes impusieron el cristianismo en sus respectivos países; como era de esperar, algunos de ellos llevaron a cabo su actividad misionera a golpe de espada.

La transición al cristianismo fue lenta, en muchos casos sangrienta, y sufrió algunos reveses antes de imponerse como la religión oficial de aquella región.

El primer país escandinavo donde el cristianismo se impuso como religión oficial fue Dinamarca. Hacia el año 965 se convirtió al cristianismo el rey Harald Diente Azul y con él -oficialmente- todo el país.

En Noruega fue otro rey, Olaf Tryggvason, quien por las mismas fechas impuso la nueva religión. En Suecia aún tardó más y, a pesar de que hacia el año 1000 reinaba en este país un rey cristiano, Olof Skötkonung, el paganismo se mantuvo con fuerza hasta los primeros años del siglo XII, después de sangrientas luchas en las que muchos misioneros perdieron la vida.

En Islandia, la transición al cristianismo se realizó do forma relativamente pacífica mediante la decisión de su Altinget, el más antiguo Parlamento de Europa.

Una antigua crónica señala que hacia el año 700 se realizaron los primeros intentos de cristianizar los países escandinavos Estas primeras tentativas fueron llevadas a cabo por un monje benedictino inglés llamado Willibrord (658- 739), que tras su muerte fue elevado a los altares y llamado el «Apóstol de Frisia.» . Willibrord se presentó ante el rey danés Angantyr, quien, a pesar de no aceptar el cristianismo, le dio - o más probablemente le vendió- 30 jóvenes a los que Willibrord enseñó la nueva religión con la intención de utilizarlos posteriormente como misioneros.

No tenemos noticias de que el monje alcanzase éxito en su misión, pero precisamente en el siglo VIII se intensificaron los contactos comerciales entre Escandinavia y la Europa cristiana A finales de este siglo se inició la expansión de los vikingos, que llevó a miles de guerreros daneses, noruegos y suecos hacia todos los confines de Europa, donde entraron en contacto con la nueva religión.

Su primera actitud fue combatir el nuevo credo, pero acabaron aceptándolo y fueron ellos, más que los sucesivos misioneros, quienes impusieron finalmente el cristianismo en sus países de origen.

Una de las principales fuentes para el estudio de la cristianización de Escandinavia es Adam de Bremen (1040-1081), canónigo de la catedral de Bremen, que hacia 1066-1067 escribió una obra titulada Historia de los arzobispos de Hamburgo y descripción del Norte.

En ella se ocupó del - según él- más importante objetivo de la sede de Hamburgo -Bremen: la cristianización del Norte. Para su redacción se valió de fuentes escritas y orales; entre estas últimas, la más importante fue sin duda el rey danés Svend Estridsen (1047-1076), con el que el cronista mantuvo numerosos contactos y al que seguramente se debieron las informaciones sobre diferentes rutas en el interior de Escandinavia.

Por supuesto, es seguro que entre las fuentes anónimas de Adam se encontraban marinos y mercaderes ambulantes.

Dinamarca

Después de que Carlomagno hubo conquistado Sajonia de un modo brutal y efectivo, la conquista y cristianización de Dinamarca se veía como una necesidad política de primer orden. Las fronteras del reino franco habían llegado hasta el sur de la península de Jutlandia.

En el año 823, el Papa encomendó a Ebo, arzobispo de Reims, la misión de cristianizar el norte de Europa. El propio Ebo, en consecuencia, se traslado a la zona fronteriza para planificar la estrategia a seguir. El arzobispo entró en contacto con el rey danés Harald Klak, pero no consiguió convencerle para que se bautizase.

La oportunidad se le presentó, sin embargo, un par de años después. En aquello momentos, Dinamarca era víctima de una guerra civil entre vanos pretendientes de la familia real que luchaban por el trono. Harald Klak - por lo demás un notorio jefe vikingo -, buscó y obtuvo el apoyo del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Luis el Piadoso (814-840) Pero, naturalmente, este impuso como condición que el rey Harald, sus parientes - entre los que se encontraban su esposa y su hermano Erik - y su comitiva, unas 400 personas, se bautizasen.

La ceremonia tuvo lugar el año 826 en Maguncia y actuó como ministro el obispo Otgar, mientras que el emperador hizo las veces de padrino.

Ni el bautizo ni el exilio, sin embargo, fueron suficientes para mantener a Harald Klak en el trono de Dinamarca. Al contrario, su conversión le creó muchos enemigos que, al final, consiguieron expulsarlo del país definitivamente . Sin embargo, ocurrió algo que sí tuvo gran importancia para la cristianización do Dinamarca.

Cuando Harald Klak volvió a Dinamarca, lo hizo - probablemente por imposición del emperador- en compañía de Ansgar (801-865), un monje del monasterio de Corvey que debía encender en el Norte la luz del evangelio. El misionero llegó acompañado por otro monje llamado Aubert. La misión de Ansgar debió durar poco tiempo, tal vez un año, ya que tuvo que abandonar la nación como consecuencia de su desafortunada alianza con Harald Klak, quien fue destronado en el año 827 por su pariente Hárik.

Ansgar tuvo que esperar una nueva oportunidad, que se presentó en el año 829; requerido por Bjorn, rey de Suecia, el monje partió para Birka - en las cercanías de la actual Estocolmo -, por entonces el más importante mercado del país. Allí estuvo cerca de un año y a su vuelta pudo contar que al principio había ejercido su misión entre los prisioneros cristianos de la ciudad, pero que después consiguió bautizar a algunos suecos y le fue permitido construir una iglesia, la primera que se levantó en Escandinavia.

Animado por el éxito del viaje, el emperador Luis el germánico(843-876) consiguió del Papa la creación de una archidiócesis para Ansgar en Hamburgo, ciudad desde la que este religioso franco dirigió la evangelización de suecos, daneses y eslavos.

Sin embargo, Hamburgo fue atacada por un ejército vikingo al mando de Hárik en el 845 y Ansgar tuvo que huir a Bremen. Allí tras la muerte del obispo Liudrik , se hizo cargo de la sede vacante, que poco después fue elevada a la categoría de arzobispado con la denominación de Hamburgo-Bremen. Hacia el 850, Ansgar reanudó sus viajes a Escandinavia.

En Dinamarca, donde se presentó como enviado del emperador, consiguió el beneplácito del rey para construir iglesias, primero en Hedeby , y después en Ribe. Ansgar visitó de nuevo hacia el año 853, después de que los partidarios del paganismo expulsaran de la ciudad al pastor de la comunidad cristiana; cuando se marchó, Ansgar había conseguido restaurar el culto y dejó un nuevo sacerdote para que continuara la evangelización. Hedeby, Ribe y Birka eran importantes mercados en la Escandinavia de entonces. Que las misiones comenzasen en estos lugares es lógico, puesto que los mercaderes cristianos acudían a estas ciudades.

El comercio con el exterior tenía gran importancia para el desarrollo do las ciudades y por ello los reyezuelos locales procuraban dotar a los mercaderes de protección y condiciones favorables para el desarrollo de sus actividades. Los mercaderes extranjeros tenían también necesidad de cumplir con sus deberes religiosos cuando se hallaban de viaje y esto servía a los misioneros cristianos para justificar su presencia en las ciudades-mercado y velar por su misión evangelizadora.

Piedra de JellingAnsgar murió en Bremen el 3 de febrero del 865. Lo poco que sabemos sobre su vida y sus viajes como misionero en los países nórdicos se lo debemos a su sucesor en la sede de Hamburgo-Bremen, Rimbert, quien algunos años después escribió una vita como contribución a la elevación de Ansgar a los altares.

Sobre la actividad misionera que ejerció la sede de Hamburgo-Bremen durante los siguientes 70 años tenemos muy pocas noticias y probablemente la obra de Ansgar no le sobrevivió mucho tiempo. Los últimos años del siglo IX se caracterizaron por su gran turbulencia en Europa occidental, que sufrió continuos ataques de las flotas nórdicas.

Los vikingos, que iban de victoria en victoria, probablemente no sentían el menor interés por conocer la religión de los vencidos, cuyo dios protegía tan mal a sus adeptos.

Sin embargo, a principios del siglo X las cosas cambiaron. Europa empezó a conocer las tácticas de los piratas del Norte y organizaron mejor sus defensas, pasando al contraataque En el año 934, un ejército germano partió hacia Jutlandia para castigar a “los daneses, ese pueblo salvaje e indómito”. Pegados a los talones de los soldados iban los misioneros: el mismo arzobispo Unni, titular de la sede de Hamburgo-Bremen, viajó personalmente a Dinamarca y pasó después a Birka. Allí murió en el 936.

Sobre los eventuales resultados del viaje de Unni no tenemos noticias, pero la actividad misionera había recibido un fuerte empuje y el nuevo arzobispo, Adaldag, pudo presentar en un concilio celebrado en el año 948 tres nuevos obispos para Jutlandia: Liafdag en la sede de Ribe, Erik en la de Siegvig ( Hedeby) y Regibrand en la de Aarhus.

Sin embargo, es poco probable que dichos obispos ejerciesen sus funciones en las citadas ciudades: el prestigio de un arzobispo se medía por la cantidad de obispos que se hallaban bajo su autoridad y Adaldag necesitaba estar acompañado por una comitiva numerosa en sus encuentros con sus colegas del Sur. El hecho que definitivamente abrió las puertas al cristianismo en Dinamarca fue el bautizo del rey Harald Diente Azul hacia el 965.

La introducción del cristianismo en Dinamarca no se debió a la labor misionera de la sede de Hamburgo-Bremen, sino a un sacerdote llamado Poppo que probablemente procedía de Inglaterra. Durante una disputa sobre religión, Poppo había sostenido un hierro al rojo en la mano sin que ésta sufriese daño alguno.

El hecho fue recogido por el escriba Widukind, que lo relata en su Crónica de los Sajones y lo atribuye a un milagro. La prueba convenció al monarca de que sólo existía un Dios, el de los cristianos.

El mismo rey dio a conocer su decisión mandando esculpir una enorme piedra rúnica de forma piramidal y base triangular, la llamada «Piedra de Jelling». En la primera cara se talló mediante runas un texto que dice: «El rey Harald mandó hacer este monumento sobre Gorm, su padre, y Thire, su madre. El Harald que ganó para si toda Dinamarca».

En la segunda cara se esculpió en relieve un animal de fábula, un cuadrúpedo con garras en lugar de cascos o pezuñas y una serpiente entrelazada sobre su cuerpo y debajo de la figura se puede leer en runas: «y Noruega». En la última cara se esculpió la figura de Cristo con los brazos extendidos, pero sin cruz, rodeado de bandas entrelazadas en el más puro estilo nórdico del periodo y, debajo, el final del texto en runas: «e hizo cristianos a los daneses». Algunos investigadores opinan que los textos rúnicos de las caras dos y tres fueron añadidos con posterioridad.

La piedra fue si- tuada junto a la iglesia que Harald había hecho construir entre los dos túmulos funerarios que - según la tradición- albergaban los restos de sus progenitores, y quienes habían muerto como paganos. El monarca los hizo trasladar a una cámara construida bajo el suelo de la iglesia, hecho que ha sido confirmado por una reciente excavación arqueológica en Jelling, en la que, efectivamente, se han hallado los restos del rey Gorm el Viejo, padre de Harald.

Durante la época pagana, el rey tenía unas importantes funciones en relación con el culto y era impensable una situación en la que el soberano practicase una religión y sus súbditos otra. Probablemente, el monarca no hubiese podido mantener la corona sobre su cabeza si las grandes familias del reino no hubiesen estado también de acuerdo en abrazar el cristianismo, al que se pasó de una forma rápida y, al parecer, pacífica.

El motivo no fue solamente la actividad misionera de los alemanes y las presiones del emperador: fue muy importante la influencia que ejercieron los descendientes de los colonos daneses que, siguiendo la estela de las expediciones vikingas, se habían ido estableciendo desde finales del siglo IX tanto en Normandía como en Inglaterra y que habían adoptado la nueva religión.

Inglaterra debió jugar un importante papel en la cristianización de Dinamarca y probablemente Harald Diente Azul se hizo bautizar por un sacerdote inglés para contrarrestar la influencia de Otón el Grande, que se consideraba a sí mismo rey de los Países Nórdicos.

La influencia de Inglaterra quedó patente en la siguiente fase, en la que fue necesario organizar la Iglesia danesa y dotarla de sacerdotes. Los sucesores de Harald, Svend Barba Hendida y Canuto El Grande, enviaron obispos ingleses después de la conquista de Inglaterra en el año 1013 para cubrir las diócesis danesas.

Naturalmente, esto no le sentó bien al arzobispo de Hamburgo-Bremen, que, en cierta ocasión, tomó prisionero a un recién nombrado obispo inglés que iba en camino para hacerse cargo de su diócesis en Dinamarca y lo obligó a someterse a la autoridad del arzobispado antes de ponerlo en libertad. En el arte sacro de este periodo se detecta también la influencia inglesa: en la piedra de Jelling no existe ninguna Cruz y ]esucristo está representado como rey victorioso.

En el 1086 el rey canuto, huyendo de una revuelta de labriegos, se refugió en la iglesia de San Alban, en Odense, donde fue apresado y masacrado junto con sus hombres. Aunque la revuelta no tenía nada que ver con problemas religiosos, el soberano fue elevado a los altares con el nombre de San Canuto Rey. Dinamarca consiguió así a su primer santo.

En 1103 el rey Erik Ejegod pasó por Roma a su regreso de una peregrinación a Jerusalén. Aprovechando las discrepancias entre el Papado y los emperadores germánicos, consiguió que Asser, un noble danés, fuese nombrado arzobispo con autoridad no solo sobre Dinamarca, sino sobre todos los países nórdicos. Asser se construyó una catedral en el mas puro est lo románico en Lund, que aun hoy día asombra a los visitantes por su carácter monumental.

En 1131 Knud (Canuto) Iavard, sobrino del rey Niels - que lo había nombrado duque del sur de Jutlandia para defender el país de los ataques de los piratas vendos- fue asesinado por su primo Magnus, un hijo del rey Nieis celoso de la popularidad que había adquirido su pariente.

En el lugar del asesinato, un bosquecillo en la isla de Selandia, surgió un manantial cuyas aguas, según se decía, eran milagrosas Knud Lavard fue elevado a los altares y sus descendientes, tras un cuarto de siglo de luchas, ocuparon por fin el trono de Dinamarca.

La mayoría de las 2000 iglesias rurales que existen en Dinamarca fueron construidas a lo largo del siglo XII De ellas subsisten 644 románicas y 127 góticas Este enorme esfuerzo constructivo fue posible gracias a la implantación de los diezmos, cuyas tres cuartas partes estaban destinadas a la construcción de nuevos templos.

Noruega

En Noruega, el rey Hákon Adelstenfostre, que se había criado en la Corte inglesa, intento introducir el cristianismo hacia el año 950 Sus intentos encontraron cierto apoyo en Vestlande, la región que mantenía contactos más intensos con Inglaterra Sin embargo, la oposición fue tan fuerte en Trondelagen, la región más poblada en la zona central de Noruega, que el rey tuvo que abandonar su iniciativa.

En Vestiagen empezaron a desarrollar sus funciones algunos sacerdotes y hacia el 970 había ya un obispo inglés Por lo que respecta al sur de Noruega, a la sazón bajo la autoridad de los monarcas de Dinamarca, la cristianización debió seguir el mismo ritmo que en este país.

La resistencia pagana en Trondelagen sólo fue doblegada hacia el 995 por un rey que ya había abrazado el cristianismo, Olaf Tryggvason. Éste tuvo un corto reinado, ya que hacia el año 1000 cayó en una batalla luchando contra los reyes de Dinamarca y Suecia El paganismo obtuvo un respiro, pero 15 años más tarde el monarca Olaf Haraldsson puso en marcha la cristianización de su nación a golpes de espada.

La rebelión prendió en Trondelagen y un ejército do las gentes de la región se enfrentó a Olaf, quien fue derrotado y muerto en la batalla de Stiklestad, en 1030. De cualquier manera, el descontento contra Olaf no se debía únicamente a diferencias religiosas: Olaf se había creado muchos enemigos por su brutalidad y había cristianos y paganos en los dos bandos.

De todas formas, la batalla de Stiklestad significó el final definitivo del paganismo en Noruega. Enseguida empezaron a crearse mitos sobre milagros junto a la tumba del rey y su fama de santo ahogó la última oposición pagana.

Iglesia de Borgund(Noruega)La influencia de la Iglesia alemana en Noruega era muy reducida. Los mayores impulsos llegaban de Inglaterra y tanto Olaf Tryggvason como Olaf Haraldson llevaron a Noruega obispos ingleses y abrieron el camino a la posterior influencia anglosajona sobre la Iglesia noruega.

Una figura importante en estos primeros tiempos de la religión cristiana en Noruega fue el obispo Grimkel, que organizó la Iglesia noruega y puso en orden las formalidades viajando a la sede de Bremen y obteniendo allí los necesarios acuerdos con el Arzobispo.

Olaf Haraldson estaba muy influenciado por las ideas reformistas cluniacienses y tanto él como sus sucesores deseaban una Iglesia nacional en la que el rey gozara de una considerable autoridad. Sin embargo, a través de los citercienses, las ideas gregorianas fueron las que, apoyadas en círculos influyentes, crearon una Inerte Iglesia nacional sin parangón en el resto de Europa, que condujo a la creación de la sede arzobispal de Nidaros en el año 1 153.

Al mismo tiempo, se hizo una petición de la diócesis nórdica : Dinamarca y Suecia quedaron bajo la autoridad de Lund mientras que Noruega, las Islas Feroe, Islandia, Groenlandia y las islas Shetland, Orcadas, Hébridas y Man se situaron bajo la directa autoridad del arzobispo de Nidaros.

Varios reyes quisieron hacer valer su posición, entre ellos Sverre ( 177-1202) , que intento imponerse al arzobispo Eystein y al Papa Inocencio III, quien reaccionó con un interdicto contra el país.

En el 1247, el rey Hákon Hákonsson renunció, durante una fiesta de conciliación en Bergen a su autonomía. Posteriormente, en el año 1277, el rey Magnus Lagaboter y el arzobispo Jon Raude alcanzaron en Tonsberg un importante compromiso que reafirmó la victoria de la Iglesia noruega en su lucha por la independencia.

Islandia

Es necesario contemplar la cristianización de Islandia como consecuencia de los acontecimientos de Noruega, patria de los colonizadores de este nuevo país, y como un reflejo de las luchas de Olaf Tryggvason contra el paganismo en Noruega, aunque también parecer ser que había misioneros alemanes enviados a la isla por la sede de Bremen.

Hacia finales del siglo X, algunos jefes prominentes habían adoptado ya el cristianismo y el tema fue debatido en la asamblea del Altinget (el Parlamento islandés) que se celebró el 24 de junio del año 1000. Los dos partidos -el cristiano y el pagano- aceptaron que Thorgeir, un importante jefe que se consideraba pagano, tomase una decisión que debería ser aceptada por todos.

Thorgeir, después de reflexionar brevemente, decidió que el cristianismo debía ser adoptado como religión oficial, decisión que, según parece, fue aceptada sin más oposición.

La «conversión» fue en realidad un acto político. Indudablemente, debió pesar el miedo a encender una guerra civil y el peligro de que los reyes cristianos de Noruega, siempre buscando la oportunidad de hacerse con el poder en Islandia, tuviesen la más mínima excusa para intervenir en los asuntos del país .

El primer obispo nativo, Isleif Gizurarson, fue ordenado en el 1056. Puesto que vivía en la granja familiar en Skálholt, en el sur, este lugar se convirtió en la primera sede diocesana de Islandia. A Isleif le sucedió su hijo, Gizur Isleifsson.

Ambos fueron ordenados para su cargo por el arzobispo de Lund, Asser, quien asimismo ordenó a sus sucesores, Magnus Hinarsson y Thorlak Runolfsson, así como al obispo Jon 0gmundsson y a su sucesor, Ketil Horsteinsson, ambos designados para la sede de Holar, creada el año 1106 en el norte del país. Durante los primeros tiempos, la Iglesia no tuvo ni posesiones ni ingresos propios; las iglesias pertenecían a los propietarios de las tierras en las que se hallaban ubicadas.

En el año 1096 el Altinget dictó una ley que ordenaba el pago de diezmos. Estos ingresos eran divididos en cuatro partes iguales una para el obispo una para el sacerdote otra para la Iglesia y la ultima para los pobres. La idea era que la Iglesia se independizase económicamente.

Sin embargo el resultado fue el enriquecimiento de las familias mas poderosas que eran dueñas de los templos. Las leyes eclesiásticas islandesas adoptadas entre 1122 y 1133 diferían en gran manera de los cánones legales que estaban vigentes durante esta época en los de mas países occidentales. En el siglo XIII el rey de Noruega consiguió convertir Islandia en un Estado vasallo obligado a pagar impuestos a la Corona; de esta forma, los obispos islandeses - había dos- se liberaron de la influencia de los grandes terratenientes, pero quedaron sujetos a una virtual dependencia del arzobispo de Nidaros.

La Iglesia islandesa no obtuvo una independencia real hasta que en el año 1275 se le reconocieron legalmente derechos fundamentados en el espíritu de los cánones legales de la Iglesia universal. A partir de esta fecha, el poder y la riqueza de la Iglesia de Islandia crecieron rápidamente. El primero de los monasterios del país se estableció en el año 1133 y para finales del periodo católico había ya nueve monasterios y conventos en Islandia.

Groenlandia

Otro enclave escandinavo en el Atlántico Norte es Groenlandia, la isla más grande del mundo, que según las sagas fue colonizada hacia el año 985 por Erik el Rojo. Era éste un jefe islandés de origen noruego que, declarado fuera de la ley a causa de unas muertes, se vio obligado a buscar un nuevo lugar en el que asentarse con su familia.

Estaba casado con Thjodhild y tenían varios hijos, uno de ellos llamado Leif. Cuando fue mayor, Leif, al igual que otros hijos de las familias más pudientes, fue enviado a la Corte del rey de Noruega, en Trondheim, en el otoño del año 999.

Leif fue acogido por el rey Olaf Tryggvason, que le inculcó el cristianismo; pasó el invierno en Nidaros y tanto él como la tripulación de su nave fueron bautizados. En el verano del año 1000, el rey Olaf envió a Leif de vuelta a Groenlandia y le hizo acompañar de un sacerdote para que enseñara a las gentes de allí la verdadera religión.

En el viaje de vuelta, Leif salvó a la tripulación de un navío que había naufragado y fue recibido como un héroe en Brattalid, donde se había asentado su padre. Pero Erik, cuando le comentaban la hazaña de su hijo, decía que no era para tanto y que una cosa compensaba la otra: Leif había llevado sanos y salvos a aquellos hombres pero, por otra parte, les había traído al «embaucador» del cura.

Por lo que parece, Erik el Rojo jamás aceptó las doctrinas del cristianismo. No obstante, sí permitió que su esposa Thjodhild, que se había convertido a la nueva religión, hiciese construir una pequeña iglesia en terrenos no muy alejados do la granja familiar. En el verano de 1961 los arqueólogos hallaron en Brattalid los restos de una pequeña iglesia, de unos seis metros de longitud por tres de cincho con capacidad para unas 20 ó 30 personas.

La construcción de este templo data del año 1000, por lo que se supone que se trata de la primitiva iglesia de Thjodhild. El templo estaba rodeado por un cementerio en el que los hombres habían sido enterrados al sur de la iglesia y las mujeres al norte, en el extremo este había 14 tumbas infantiles. Según las sagas, ya en la primera oleada de colonizadores de Groenlandia había cristianos y a bordo de la nave de Herjolfs, uno de los jefes que acompañaban a Erik, había un tripulante cristiano que procedía de las Hébridas, donde se habían asentado vikingos noruegos.

De todas formas, la progresión del cristianismo debió ser lenta y las sagas contienen relatos de vanas disputas entre paganos y cristianos a lo largo del siglo XI Una de ellas cuenta que Helge el Delgado, que era cristiano de nombre («Helge», en escandinavo significa «santo»), cada vez que se encontraba en peligro a causa de una galerna en el mar u otro tipo de problemas, invocaba a Thor como la deidad más fiable y poderosa capaz de sacarle del apuro en cuestión.

Entre el 1000 y el 1124 diferentes iglesias fueron construidas cerca de la pequeña capilla de Thjodhild. Con la expansión del cristianismo se hizo necesaria la construcción de iglesias en la mayor parte de las localidades habitadas.

Probablemente, la mayoría de los oficiantes que distribuían la comunión en los templos recibieron su educación fuera de Groenlandia. Sin embargo, ninguna de las iglesias en las que se oficiaba misa había sido consagrada por un obispo, como tampoco lo habían sido los cementerios en los que los muertos eran enterrados.

Ninguno de los elementos que constituían el ritual católico - los santos óleos, el agua bendita, la hostia- había sido apropiadamente consagrado La necesidad de un obispo era, a estas alturas, obvia.

Adam de Bremen relata en su obra Gesta Hammaburgensis que en el año 1047 el Papa había investido a Adalberto, obispo de Hamburgo, con autoridad para toda Escandinavia y que la carta papal indicaba taxativamente que en esta jurisdicción se incluía también a Groenlandia.

El privilegio fue confirmado posteriormente en 1053 y 1055. En el año 1059 Adalberto se llamaba a sí mismo «arzobispo de todos los pueblos nórdicos» .Más adelante, Adam de Bromen relata que Adalberto envió al obispo Isleif a Islandia y Groenlandia con una carta pastoral.

Los llamados Anales de Lögmann reseñan un viaje del obispo Erik en el 1112 y otras crónicas islandesas recogen un viaje del mismo obispo a «Vinland», en las costas de la península de Labrador. Una de estas crónicas añade que Isleif era obispo de Groenlandia Además, el islandés Ivar Bardarson explica en su descripción de Groenlandia que una iglesia ubicada en Sandnes ejercía las funciones de catedral.

Hacia 1125 los escandinavos asentados en Groenlandia enviaron a Einar Sokkason al frente de una misión que pidió ayuda al rey noruego Sigurd Jorsalafari («el que viajó a Jerusalen») para establecer una sede obispal en Groenlandia. El rey eligió para esta misión a Arnald.

Arnald fue enviado, en consecuencia, al arzobispo Asser, que lo consagró en Lund. Durante el verano del año 1126 Arnaid llegó al fiordo de Erik y la sede se estableció en Gardar, una de las localidades más importantes de la región, que contaba con tierras de buena calidad .

Suecia

En Suecia la actividad misionera de Ansgar había sido causa hacia el 830 de la construcción de un par de iglesias y otra más que se levanto hacia el 850 Pero su obra no tuvo continuidad En el oeste de Suecia actuaron misioneros alemanes e ingleses y hacia el 1000 apareció un poderoso rey cristiano, Olof Skötkonung.

A partir del 1022 existió ya un obispo con sede en Skara. Su nombre era Västergotland y había sido enviado por el arzobispado de Bremen. Olof Skötkonung fracasó en el intento de extender su poder a la región de Svealand, la parte oriental de Suecia, donde el paganismo se encontraba muy enraizado.

La oposición al rey cristiano fue extraordinariamente fuerte y se produjeron ataques contra los misioneros, algunos de los cuales resultaron muertos. Sin embargo, la cristianización consiguió avances en la región de Malar, probablemente porque aquí se encontraba el comercio internacional. Sigtuna se convirtió en sede obispal hacia el 1060.

Sin embargo, la gente seguía siendo pagana pocos kilómetros más al norte, condicionada sin duda por la cercanía del gran bastión del paganismo, el santuario central de Gamla Upsala. Allí se seguían celebrando grandes festejos religiosos, según nos cuenta el clérigo Adam de Bremen en su descripción de los países nórdicos, escrita hacia el 1070. Hay que esperar a la labor de Inge el Viejo, que reinó durante los últimos decenios del siglo XI y primeros del XII, para que la resistencia pagana se viese definitivamente vencida.

Desde Roma, el Papa Gregorio VII expresó su alegría por los progresos del cristianismo en Suecia en una carta fechada en el año 1080 y dirigida a Inge. En otra carta del año siguiente el Pontífice saca a relucir el pago de los diezmos. El culto pagano en Gamla Upsala se mantuvo hasta el 1100, pero a partir de esta fecha el cristianismo dominó ya en toda Escandinavia. Sólo determinadas minorías étnicas, como los lapones, siguieron fieles a sus creencias tradicionales.

Un gran número de piedras rúnicas con elementos cristianos, que han sido fechadas en el siglo XI, demuestra que el cristianismo había sido aceptado ya entonces entre las familias más poderosas. El lenguaje religioso parece indicar que la mayoría de los misioneros procedía de Inglaterra.

Hacia el 1120 había ya establecidas seis sedes Skara, Linköping, Tuna (la moderna Eskiltuna), Strängnäs, Sigtuna y Västerás, poco tiempo después, la sede de Eskiltuna se unió a la de Västerás y hacia 1140 la sede de Sigtuna se traslado a Upsala .A mediados del siglo XII, los cistercienses se establecieron en Suecia y en el 1164 Stefan, un monje del monasterio de Alvastra, perteneciente a esta orden, fue nombrado arzobispo de Upsala y primado del país.

La ceremonia tuvo lugar en Sens, en el norte de Francia, en presencia del Papa Alejandro III, y fue oficiada por el arzobispo danés Eskil, que había tenido hasta entonces, como primado de la Iglesia danesa en Lund, autoridad sobre la Iglesia sueca.

En 1274 se hizo cargo de la diócesis de Upsala el arzobispo Folke Johansson Ängel y en 1275 ascendió al trono sueco Magnus Birgersson Ladulás, con ellos se inició un periodo de grandeza para la Iglesia sueca, que en 1305 alcanzó la inmunidad respecto de los tribunales estatales. Como contrapartida, la Iglesia apoyó a la Corona a la que protegió mediante sanciones religiosas contra los revoltosos.

Esta etapa se caracterizó también por una gran actividad: se construyeron las grandes catedrales góticas, monasterios e iglesias, las órdenes mendicantes trajeron la cultura del continente y la mística penetro en la zona de la mano del dominico Pedro de Dacia (muerto en 1289).

Sin embargo, la personalidad religiosa de más talla fue la de la mística y profetisa Brígida de Vadstena (1302-1373), que después de quedar viuda con varios hijos tuvo 700 revelaciones, recogidas en el Iibro Celestial, y jugó un importante papel en la escena religiosa europea.

Brígida, que pertenecía a una noble familia sueca, debió ser una dama de fuerte carácter, se enemistó con el rey de Suecia y tuvo que marcharse a Roma, donde también tuvo problemas con el Papa. Sin embargo, consiguió que este reconociese la orden -«Ordo Sanctissimi Salvatoris»- fundada por ella en 1346 para hombres y mujeres, que tenía su casa central en Vadstena y monasterios en los países escandinavos, Alemania, Inglaterra e Italia.

Tras su muerte, Brígida fue elevada a los altares.

Finlandia

En los siglos siguientes al comienzo de nuestra era, algunas tribus ugro- fiesas se establecieron en lo que constituye la actual finlandia. Hacia el año 1000 se produjo una expansión ruso- bizantina en las regiones orientales del país, con su consiguiente actividad misionera que terminó al parcer sin resultados.

Una modilfiación en los rituales funerarios hacia mediados del siglo X1 apunta a una cierta influencia de la religión cristiana, pero es dudoso que estas variaciones reflejen un cambio en la mentalidad pagana que reinaba entre la población. La cruzada contra los finlandeses emprendida por el soberano sueco Erik el Santo hacía el año 1150 es mas leyenda que historia, pero por estas fechas aparecieron las primeras huellas de cristianismo en las islas Aland y un poco después en la propia Finlandia, según parece desprenderse de una carta del Papa fechada en el año 1171.

Hacia el año 1200, Inocencio III envió como misioneros a algunos monjes dominicos ingleses, pero hay que esperar hasta 1220, aproximadamente, para recoger los frutos de la labor del obispo misionero Tomás, que recibió un gran apoyo del papado. En 1240 el zar ruso Alejandro Newski derrotó a un ejército cruzado formado por fuerzas noruegas, suecas y finlandesas. Gracias a esta victoria, el zar cerró el paso a la influencia occidental en suelo ruso y en parte también en el finlandés.

Pero en la segunda mitad del siglo XIII y aprovechando la debilidad rusa como consecuencia de los ataques mongoles los reyes suecos pudieron ganar terreno en Finlandia y fundaron en Abo -actual Turku- el primer obispado de la Iglesia finlandesa, que se puso bajo jurisdicción del arzobispo de Upsala. La Iglesia se consolidó algunos años después con la institución de los diezmos y las actividades de las órdenes mendicantes en Abo y Viborg, así como de las comunidades birgittmas (creadas por Santa Brígida) que se establecieron en Nádendal.

Desde el primer momento la Iglesia finlandesa gozó de una gran autonomía, debida en parte a la lejanía respecto del centro de poder sueco y en parte a las diferencias lingüísticas. Las relaciones de la Iglesia finlandesa con Alemania, las conexiones de las órdenes mendicantes y el elevado número de religiosos finlandeses que se formaron en las universidades europeas reforzaron su independencia respecto de Suecia.

La Unión de Kalmar

La Unión de Kalmar, construcción política que unió bajo una sola Corona a todos los países nórdicos, tuvo también una gran influencia en el terreno religioso y en la formación de las iglesias nacionales. Cuando en 1375 murió el rey danés Valdemar Atterdag, su hija Margarita I, reina de Noruega por su matrimonio con el rey Hákon, negoció con la Hansa el reconocimiento de su hijo Olaf como rey de Noruega y Dinamarca.

En 1385 se declaró a Olaf heredero del trono de Suecia, pero murió y sus derechos pasaron a Erik, duque de Pomerania y sobrino nieto de Margarita. Los nobles suecos, rebelados contra Albrecht de Mecklemburg, reconocieron también a Margarita como reina en la batalla de Falköping (1389), Albrecht fue derrotado y muerto, los tres países escandinavos se unieron.

Margarita quiso convertir la Unión en permanente y durante el verano de 1397 convoco a la nobleza noruega, danesa y sueca en Kalmar (Suecia) En esta ciudad Erik fue solemnemente coronado y se redactó el documento de la «Unión do Kalmar». Por supuesto, Is-andia y Finlandia, estados vasallos de Noruega y Suecia respectivamente, pasaron también a formar parte de la Unión. En lo religioso, Margarita protegió a las órdenes birgittinas y apoyó su expansión en toda Escandinavia.

La reina, que había sido educada en Vadstena por la hija de Santa Brígida, trabajó incansablemente para que ésta fuese elevada a los altares. Otros monasterios de la orden se fundaron en las cercanías de Bergen (Noruega), así como en Maribo y Mariager (Dinamarca), y las conexiones familiares de la casa reinante permitieron fundar otros monasterios en Inglaterra y Baviera. La orden de Santa Brígida es el único movimiento religioso nórdico que ha conseguido extenderse al resto de Europa.

La reina Margarita supo aprovechar el temor que la Iglesia sentía a perder sus privilegios en tiempos tan turbulentos y con promesas de paz y de diversas mejoras para el clero consiguió atraerla a su lado. De acuerdo con la Curia, la soberana implantó en Suecia, Dinamarca y Noruega un control absoluto sobre los nombramientos de los puestos más elevados de la jerarquía eclesiástica en las respectivas iglesias.

Para hacer esta influencia aceptable, Margarita la compensó mediante una acusada generosidad hacia las instituciones religiosas y con una calculada alianza. Apoyó además al más poderoso movimiento religioso de aquel momento: la orden de Santa Brígida.

Margarita, que veía claramente que esta organización religiosa contenía elementos que podían fortalecer los postulados políticos de la Unión de Kalmar, utilizó todo su prestigio y todo su poder financiero para apoyar la elevación a los altares de la profetisa y la expansión de la orden de Santa Brígida.

Tras el «Baño de Sangre de Estocolmo» que realizó el rey danés Christian II en 1520, los días de la Unión estuvieron contados. Cien nobles suecos fueron ejecutados en esta batalla. Por otra parte, ya desde 1513 había comenzado el auge del protestantismo, que acabó imponiéndose en todos los países nórdicos en 1536. Pero ésta es otra historia.

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